CANDOMBE AFROURUGUAYO EN BS.AS.

El autor, Hugo “Hueso” Ferreira, narra una serie de situaciones en las que fue protagonista, en tanto cultor de candombe afrouruguayo. El libro da cuenta del proceso por el cual grupos mayoritariamente compuestos por afroorientales emigrados en los ´70 a Buenos Aires, recrearon esta música en un contexto sociopolítico, por cierto, desfavorable, dando lugar a un fuerte movimiento identitario expresado a través de su candombe.
Si bien este proceso ha sido motivo de estudios por parte de la academia, la importancia de este registro radica en que está contado por uno de sus protagonistas, a través de experiencias de primera mano que luego de muchos años son procesadas y registradas, desde una perspectiva experiencial que trasciende ampliamente el lejano ámbito académico intelectual.
Este conocimiento “desde adentro” genera la posibilidad de entender al candombe uruguayo en Buenos Aires desde una perspectiva alternativa y protagónica, pues cada una de las palabras han sido escritas por este candombero, excepto el prólogo, escrito ni más ni menos que por Rubén Rada. Sin dudas, un registro ineludible para todos los interesados en el candombe afrouruguayo.

Ese día era una fiesta, donde se cuidaban más los detalles, además de los querían honrar a San Baltazar, es el día de los niños, sagrado. Un día especial, pues salían los tambores y el barrio en “llamada” de Ansina a Cuareim y de Cuareim a Ansina. Salíamos contagiados de esa alegría con que nos despertábamos, al ver los zapatitos con algún regalito. Estaba dedicada a ellas y ellos, muchos serían futuros candomberos, su fuente de formación haciendo bollitos de papel, caminando al lado de los tambores por la vereda. Éramos hijos felices, sin lujos, ni berretines de de Nike ni de Adidas, ni hablar de celulares. Las familias se “jugában” con un asado o un exquisito guisolfo, bien regadito, y la frutilla del postre, estaba en la sobremesa del temple, los reencuentros con familiares y amigos. La gozadera con el candombe, no es cualquier cosa, nos gozamos con una cuerda de tambores bien tocados, que “conversen” entre rezongues y repiques metiendo mano, y donde no puede faltar el “cuarto tambor”, la madera nuestra. Que se pueda bailar libremente, con elegancia y plasticidad, sin velocistas del tiempo y del palillo loco, ni garroteros del piano, ni cortes estrambóticos. Maneras de gozar con música y ser felices hay muchas, pero la nuestra, tiene un valor agregado, es cultura ancestral, que es trasmitida de generación en generación, que además de gozar, debemos honrarla. Salía casi todo el barrio, que disfrutaba, hoy ya no es así, la dictadura cívico-militar, echó a los a los vecinos, como decía Jorginho; “Pues hoy quien pasa por Cuareim ya no ve nada” y como cantaba José; “se ha perdido aquello”.
Hugo Ferreira 5/01/2019

El desfile llevado adelante el 6/01/2019, es una prueba más de que no tiene nada que ver con la expresión cultural de las llamadas de cuareim a ansina, y de ansina a cuareim. es un evento más, que resta y no suma a nuestra cultura.
Lamentablemente con la globalización, todas las fiestas populares, de tradición, en la cual disfrutaban las familias y los amigos DEL LUGAR, fueron apropiadas y transformadas en eventos, que no tienen nada que ver con la cultura construida de generación en generación. La llamada de Reyes se llevaba adelante en el antiguo Cubo del Sur, barrios Sur y Palermo, repito; ERA DE LAS FAMILIAS y de los amigos de la gente que habitaba esos barrios. Con la invasión de ese desfile “organizado”, los propios que se proclaman candomberos, son los encargados de terminar de destruir las raíces culturales con “espectáculos” programados -inclusive, mal organizados-. ¿No siguen viviendo en el barrio los Gularte, los Oviedo los Silva Pintos, los Nuñez, los Martirena, los Silva y tantos más? Hago mía la propuesta de “Chespi” Adrian Aizpuru, que cada comparsa le haga un regalo de reyes a los niños de su barriada realizando su llamada allí.
Hugo Ferreira 7/01/2019

LLAMADA DE REYES

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